Juárez tiene miles de ojos electrónicos vigilando sus calles. El programa Juárez Vigilante ha consolidado una red tecnológica que busca mejorar la vigilancia y, sobre todo, reducir los tiempos de respuesta ante emergencias. Desde el CERI se han coordinado más de 8 millones de operaciones, mientras cerca de 3 mil cámaras forman parte de este sistema de seguridad.
La infraestructura también incluye 552 botones con video y comunicación directa con los operadores, permitiendo que una alerta llegue al centro de operaciones acompañada de información visual sobre lo que está ocurriendo. La intención es eliminar intermediarios y facilitar que las unidades conozcan la situación mientras se dirigen al lugar.
La tecnología además se utiliza para apoyar la localización de vehículos robados mediante lectores de placas, así como búsquedas relacionadas con Protocolos Alba, Alertas Amber y otras investigaciones, con herramientas que incluyen reconocimiento facial. A esto se suman unos 18 mil usuarios conectados a Juárez Emergencias y establecimientos comerciales enlazados mediante cámaras y botones.

Pero tener miles de cámaras no significa automáticamente tener una ciudad más segura. El verdadero valor de toda esa información está en utilizarla para detectar patrones, identificar zonas y horarios de mayor incidencia y ayudar a distribuir los recursos policiales con mayor precisión.
Juárez ya cuenta con una enorme red de vigilancia tecnológica. Ahora el desafío está en convertir esos millones de datos en prevención y respuestas más rápidas, sin perder de vista la supervisión humana y el uso responsable de la información personal. Porque una cámara puede ver lo que ocurre, pero la seguridad depende de lo que se haga con esa información.



