MEGA CENTRO DE DATOS MILITAR SACUDE A EL PASO
Un proyecto del Ejército de Estados Unidos podría cambiar por completo el mapa energético y tecnológico de la frontera. Se trata de un enorme complejo de centros de datos en Fort Bliss que, de concretarse, consumiría más electricidad que todos los usuarios de El Paso Electric juntos.
La propuesta contempla una demanda de hasta 3 gigavatios, una cifra que supera incluso la capacidad actual de generación de la región. Para dimensionarlo: el pico más alto registrado por la compañía eléctrica local apenas ha rebasado los 2.3 gigavatios.
Este desarrollo no llegaría solo. Se sumaría a otros dos gigantes tecnológicos ya en marcha en la zona: uno de Meta, con una inversión multimillonaria, y el Proyecto Júpiter, impulsado por Oracle y OpenAI en Nuevo México. En conjunto, estos proyectos podrían convertir rápidamente a la región fronteriza en un nodo clave de infraestructura para inteligencia artificial en Estados Unidos.
El financiamiento y operación del complejo militar estaría en manos de Carlyle Group, dentro de una estrategia nacional impulsada para acelerar el desarrollo tecnológico del Departamento de Defensa. La meta es clara: estar operando antes de que termine 2027.
Pero mientras el plan avanza, también crecen las dudas.
No hay claridad sobre el uso del agua, la conexión a la red eléctrica local ni el impacto ambiental. Tampoco está definido si el suministro energético vendrá de plantas externas o de generación propia, aunque se perfila el uso de gas natural como opción principal.

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Autoridades locales apenas comienzan a involucrarse, y hasta ahora no existe una solicitud formal para conectarse a los servicios públicos de la ciudad. Incluso, representantes del proyecto han evitado responder preguntas clave en reuniones comunitarias.
Desde el Ejército, el argumento es contundente: la guerra moderna depende del manejo masivo de datos, y esta infraestructura es considerada una prioridad estratégica nacional.
Así, mientras el reloj avanza hacia una posible construcción acelerada, la región enfrenta una pregunta inevitable:
¿Está lista la frontera para convertirse en el cerebro energético y digital de la guerra del futuro?




