En 2025, El Paso se convirtió en la ciudad grande más contaminada de Estados Unidos, superando a Los Ángeles y Chicago, según el 8° Informe Mundial sobre la Calidad del Aire de IQAir. El aumento de partículas finas PM2.5 se disparó un 300%, impulsado por tormentas de polvo históricas, la actividad industrial de la Cuenca Pérmica y contaminantes de sitios antiguos como la exfundidora ASARCO.
La contaminación ha afectado la salud de la población: hospitales reportaron incrementos de hasta 400% en casos respiratorios durante picos de tormentas. Autoridades locales recomiendan purificadores de aire y mascarillas HEPA, mientras la ciudad implementa un Plan de Acción Climática que incluye infraestructura verde y pavimentación de áreas sueltas para reducir la dispersión de polvo.
A pesar de esto, El Paso sigue siendo considerada una ciudad deseable para vivir, lo que refleja la paradoja de crecimiento económico frente a la preservación ambiental.




